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Text Post Mon, Sep. 17, 2012 5 notes

#146

Fuera, la noche acallaba a los más trasnochadores con susurros silenciosos obligándoles a bajar la voz. La noche quiere dormir. La tragedia a la que Ella tenía que sucumbir era otra muy diferente. Fuera, la noche acallaba, y dentro no había voz alguna que le retuviera. La puerta se alzaba ante ella, tranquila, imponente. Una mano reposó en su picaporte. Ella suspiró, se aguantó las lágrimas. Sabía lo que implicaba accionarlo. Que ya no habría vuelta atrás. Que todo sería un punto final de los que realmente acaban con todas las historias. Si abría la puerta y la cerraba detrás de ella, aquellos tres años no habrían valido para nada. Tres años vividos para nada. Fuera, la noche aguantaba la respiración, dentro lo hacían ellos dos. Él la miró a los ojos. ¿No vas a salir? Ella le miró suplicante. No puedo. Él la acalló entre sus brazos, le prometió que todo iba a estar bien. Que todo iba a estar bien sin él. Ella levantó la mirada, le pidió un último beso. Él se lo concedió.

La noche calló de pronto al verla salir. Ella cerró la puerta detrás de sí, caminó hasta su habitación y, acallada por la penumbra de un piso vacío, rompió a llorar.






Text Post Fri, May. 18, 2012 8 notes

#109

¿Se han parado alguna vez a pensar en cómo una simple burbuja de jabón se aferra a la vida con lo poco que tiene? Y aguanta hasta que prácticamente ya todo es imposible de mantener. Fíjense: no es más que una delicada capa de agua sosteniéndose en un mundo de aire. Y le oprimen desde dentro y desde fuera, pero ella solita consigue balancearse dulcemente con cualquier brisa que llame su atención. ¿Saben por qué la presión interna no consigue hacerla explotar? Porque ella hace una presión equivalente con sus paredes. Tensión, la llaman. Da igual cuál sea la presión que le imponga el aire que contiene, ella responderá con una tensión igual para que sus paredes no se fracturen. Por eso se hace esférica, porque así todos los puntos de su cuerpecito hacen la misma fuerza. Es increíble, ¿verdad? Que algo tan simple y tan frágil esté haciendo mucho más que muchos para sobrevivir. Pero si algo tan simple y tan frágil sobrevive, es porque lucha.

Y no sé si se han fijado, pero hay burbujas que cuando rozan el suelo no se rompen, sino que rebotan. ¡Eso sí que es increíble! Es como si se negaran ante lo evidente. Siguen luchando, a pesar de saber que el segundo impacto va a ser mortal. Hay burbujas valientes, luchadoras, que saben que lo han dado todo para mantenerse en el aire, que se niegan a dejar que el suelo les detenga.

Sí. Todos somos una burbujita de jabón flotando en algún lugar…






#108

- ¡Deja ya de intentar salvar el mundo y sálvame a mí, joder…!






#90

Que las peores cadenas que pueden atar al ser humano son las invisibles, en tanto que no sabemos ni que están y, por lo tanto, carecemos de la mínima posibilidad de quitárnoslas.






Text Post Sun, Apr. 15, 2012 1 note

#89

- Me han dicho que ves el amor homosexual como algo plenamente natural, ¿es eso cierto?

- Por supuesto.

- Vaya, no sabía que eras lesbiana.

Ella ríe.

- Y no lo soy; ni siquiera un poquito bisexual. No, no me creo capaz de amar a una mujer desde un punto de vista sexual, no porque tenga miedo de ello, sino porque me parecen retorcidas, quejicas y complejas. Me parecemos. - Vuelve a reír. - No, amo demasiado a los hombres en todas sus virtudes y sus defectos, pero ésta es una conclusión que he sacado después de evaluarme a mí misma durante años. Y estoy tan orgullosa de mi elección como tiene que estarlo cualquiera con la suya. No entiendo por qué debería ser causa de desaprobación que alguien optara por amar a alguien de su mismo género o de decidir que el género no le importa. Me parece totalmente absurdo. ¡Yo amo a los hombres! ¿Por qué un chico no va a ser capaz de decirlo con el mismo orgullo? ¿Por qué hay que juzgar a una chica cuya sonrisa sea dibujada por otra? Me parece todo tan producto directo de lo absurdo que ni sé cómo ponerlo en palabras. - Ella se revuelve el pelo, con cara de incredulidad. - Cada vez tengo más claro que aquellos que rechazan la homosexualidad o la bisexualidad son personas que jamás han amado. Porque yo lo he hecho, ¿sabes? En un par de ocasiones, y todavía quiero seguir amando porque es peor que la droga dura. El que ha sentido amor en sus venas, el que ha sufrido el insomnio y ha bendecido la felicidad inmensa de besos en labios ajenos, jamás (jamás, jamás, jamás) podría sentirse con el derecho de quitar el amor a otro. Es más, lo concedería más ampliamente. El que ama, desea que todos amen, y que amen a aquellas personas que son para ellos sin importar ni la distancia, ni el género, ni la religión, ni siquiera el equipo de fútbol. Solo el amor, o, más bien, la felicidad propia del ser humano. Yo he amado y me gustaría que todas las personas en el mundo tuvieran la oportunidad de hacerlo con todo el corazón, sin límite alguno.

Ella respira lentamente una vez, mientras la otra persona le observa con los ojos bien abiertos y su mundo ampliado. Vuelve a tomar la palabra:

- Sí, definitivamente es eso. No hay persona verdaderamente feliz en este mundo que no desee la misma felicidad para todos. Y no hay sentimiento ni objeto material que nos brinde más felicidad que el amor correspondido. Por tanto, el ser humano feliz que ama, quiere que exista el amor en la Humanidad, sea como sea; el individuo que corta las alas a las personas… ni es feliz, ni ha amado en su vida. Así de sencillo.






#71

Y quieres hablar, pero de repente sientes que tal vez lo mejor sea no hacerlo porque no hay ninguna palabra lo suficientemente válida. Y de repente sientes lo pobre que es el vocabulario cuando éste está destinado a expresar cosas sublimes.






Text Post Tue, Jan. 17, 2012 8 notes

#1

La belleza es universal, atemporal y trascendental a la Humanidad; lo bello, es bello y siempre será bello. Cuando dejamos que la belleza juegue en manos de lo relativo, abandonamos su concepto inicial y pisamos terreno de los gustos. Los gustos son personales, íntimos e intransferibles: nos hacen ser quienes somos al permitir que en cada uno de ellos haya una pequeña parte de nosotros.

Y así, la decisión de decirle a esa persona “me gustas” en vez de “eres bella” acarrea una diferencia prodigiosamente infinita.





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